Este es un pequeño texto que escribí allá por el 2006 y que transcribí por primera vez al blog a principios del 2007. No se bien por qué lo había dejado como borrador en la mudanza a WordPress, pero ahora se me antojo re-publicarlo. Que lo disfruten.
Ya le queda poco tiempo al verano. Te das cuenta de eso cuando tu cabeza y tu cuerpo desaceleran de 100 a 0 en menos tiempo del que te gustaría… Y bueno, todos queremos estirar al máximo el tiempo de ocio.
Pero lo peor del final de las vacaciones no es la sensación de que no hiciste ni la mitad de las cosas que te habías propuesto, o el remordimiento de los primeros días del año cuando pensás como pasa el tiempo y que te estás poniendo viejo. Lo peor de esta época es el estruendoso ruido de los engranajes de tu cerebro volviendo a funcionar. Eso, ese horrible chirrido que te atormenta día y noche mientras las piezas de tu cabeza se quitan el óxido que los meses veraniegos le dieron.
Y te atormenta porque pone en tela de juicio todo lo que sos y dejás de ser. Te interroga sobre las cosas que das como verdades absolutas y eso te molesta. Sobre todo porque en tu interior sabés que ninguna verdad es absoluta, pero es cómodo creer que sí y dejar que todo siga su camino. Aunque también sabés que ese crujir te está dando planteos válidos, opciones, posibles metas… pero te negás a oirlo.
Más bien, no podés oirlo, porque estás convencido que vas por un rumbo fijo que no hay que cambiar y si te detenés a prestar atención a los planteos del macabro sonido vas a caer en el mismo agujero negro que estabas no hace mucho tiempo atrás. Pero el sonido es tentador.
Sólo por un segundo, quizás menos, escuchás lo que te dice y sentís que sos material para todo aquello. Tus pupilas se dilatan mientras te imaginás a vos mismo intentando perseguir uno de esos nuevos objetivos, abriendo nuevos caminos… En cuestión de minutos te ves en una vida completamente diferente. Y así otro verano termina y sentís las miles de toneladas de realidad que te golpean en la cara en el más sangriento de los choques frontales.
Otra vez el traje y la corbata, otra vez el auto importado y la oficina con secretaria privada, otra vez el sueldo importante y la estabilidad de tu mediocre vida… Y otra vez el oscuro remordimiento diario que te hace pensar “¿Y si hubiera…?
Saludos!


Esto es para comentar sobre lo ultimo que publicaste??? nose…me habia acostumbrado a tu otro blog.
Te odio Lucas!!!!!…porque me haces pensar en mi vida….y aaaaaaaaaaaahh..te odio….hjajaja bueno no, la verdad que estan muy buenos tus textos.
See you (estoy estudiando ingles :O)
un beso.
Hace tiempo que no lo visitaba.
Y como no le gusta el fútbol no pude forzar la salida de bares para el partido de ayer.
Siempre, siempre, es un gusto leerlo, caballero.
Un abrazo.
hola lu! tantos lustros… esta web sigue mutando… mutás vos? espero que si.
abrazo, nos hablamos pronto.
Sil
nunca escribi acá..
mucho tiempo que no entre…si este fue el último como parece, recién lo veo hoy..
mucho sin hablar…yo y mis cuelgues..
tantas juntadas prometi…
te mando un beso - espero leas esto.